SALTARSE LAS NORMAS EN TIEMPOS DE CONFINAMIENTO
Reflexions per als socis del CD Terrassa Hockey de Berta Folch:

Llicenciada en psicologia i màster en psicologia de l’esport. Jugadora de golf i mama simpatitzant del CD Terrassa Hockey.
Experiència professional al departament d’educació de la AEPSAD (Agencia Española de protección de la salud en el deporte) fins al 2017.
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24 días de confinamiento. Desde el 13 de marzo. Colegios, servicios y empresas bajaban sus persianas indefinidamente, y se empezaban a cancelar grandes eventos culturales y deportivos a nivel mundial, por la activación del Estado de alarma.
Esta vez, un virus. Un virus desconocido. COVID-19 o coronavirus, detectado por primera vez en China en la ciudad de Wuhan en diciembre de 2019. Este microorganismo, afecta a las personas y a su vez a la sociedad y al mundo, por su rápida y fácil forma de propagación y contagio. Provocando así, una epidemia sin precedentes. Su expansión ha traspasado todas las
fronteras y el mundo entero está sufriendo.
Estos días de confinamiento, cada familia ha tenido que adaptarse a la velocidad de la luz a su realidad. En la mayoría de los casos, se ha convertido en un acto de convivencia en mayúsculas. Todos compartiendo todo, todo el tiempo.
En nuestra casa, teletrabajo y el comedor transformado en un polideportivo donde cualquier juego vale, se han convertido las estrellas del aislamiento. Aceptamos que las prioridades son distintas y la situación también. Curioso es, que la creatividad y la reflexión se nos ha agudizado durante este tiempo de encierro.
Reflexiones sobre el trinomio deporte-sociedad-educación, han vuelto a florecer y me han brindado tardes de recuerdos y reflexiones interesantes.
Recuerdo especialmente, los años en que mi implicación profesional estaba al 100% destinada al desarrollo de programas de información, educación y prevención del dopaje. No principalmente por el denso contenido de infracciones, sustancias y procedimientos, sino, por algo más simple, por los fundamentos y pilares de toda la lucha antidopaje, y a su vez de
cualquier situación: los valores y la importancia de cumplir con las normas.
El confinamiento impuesto por el Estado de alarma decretado, comporta la obligación de permanecer en casa. Con excepción de salidas puntuales y del menor tiempo posible, para obtener productos de primera necesidad (básicamente alimentos y productos farmacéuticos).
Además, se han implementado unas normas para toda la sociedad de cuidado e higiene personal, de limpieza del hogar, y para acciones cotidianas y situaciones concretas, para prevenir el contagio del virus y evitar así más positivos, más ingresos, y más muertes.
La situación es grave. La población debe permanecer en sus casas. Recibimos esta información por activa y por pasiva constantemente, desde el primer día, muchas veces al día, por todos los medios de comunicación. No se habla de nada más, la obligación de la sociedad es muy clara:
quedarse en casa.
Todos estamos concienciados, y no es fácil, pero es imprescindible. Lamentablemente, todavía hay un bajo porcentaje de la población, que intenta salir a dar paseos, irse de fin de semana a la montaña, trasladarse a las segundas residencias cerca del mar para aprovechar los días de
sol o hacer el camino más largo para llegar al supermercado. Eso es hacer trampa. Es coger el camino fácil. Es ser egoísta. Intentar ganar haciendo trampas siempre es perder.
Las normas son un conjunto de reglas que se deben cumplir en un contexto o situación determinada para un fin común. Sin normativa no podríamos vivir en sociedad, no habría orden y quizás, hasta volveríamos a los orígenes, a la “ley del más fuerte”.
Esto mismo, ocurre también en el deporte. Cada modalidad deportiva tiene detallados unos reglamentos que regulan las acciones en la práctica deportiva, definen qué está permitido y qué no, favoreciendo así a la igualdad de condiciones. Del mismo modo ocurre, con el
reglamento antidopaje donde se penalizan las acciones antideportivas que no permiten una práctica del deporte legal y ética.
El comportamiento antideportivo, en el contexto social, es sinónimo de comportamiento antisocial. Esas conductas, tienen consecuencias en todos los entornos a corto, medio y largo plazo, para uno mismo, para el entorno más cercano (familia) y para la sociedad, según el régimen sancionador establecido. Incumplir con las reglas, hacer trampa, tiene repercusiones
traducidas en sanciones para concienciar y evitar reincidencias.
Ejecutar correctamente “las reglas del juego” es respeto. Respeto en el sentido más amplio de la palabra. Respeto de las reglas de convivencia. Respeto individual y colectivo, desde uno mismo, pasando por la familia, la sociedad, el país y el mundo.
También es trabajo en equipo cuando unidos, ponemos de nuestra parte para luchar contra el coronavirus. Es convivencia cuando aprendemos a convivir 24h sin interrupciones bajo el mismo techo. Es empatía cuando intentamos comprender los sentimientos y emociones de los demás, debido a la situación y les ayudamos. Es resiliencia cuando hacemos por adaptarnos a la realidad actual. Es solidaridad cuando salimos a los balcones a las 20h a aplaudir en agradecimiento al personal sanitario, a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y a todos aquellos que están en primera línea de la lucha contra el COVID-19.
En el deporte, sucede lo mismo. El respeto cuando le damos la mano al rival o cuando rastrillamos la pista para que el próximo jugador la encuentre en buenas condiciones. El trabajo en equipo lo vemos cuando un equipo lucha y se entrega por sus objetivos. La convivencia durante viajes para jugar partidos y el entendimiento que comporta entre los miembros del equipo. La empatía en situaciones de derrota. La resiliencia, por ejemplo, hacia
un jugador que no está pasando por su mejor momento debido a una lesión. La solidaridad cuando los jugadores ofrecen ayuda a un compañero.
Todo son valores. Cumplir las normas implica valores. Los valores cohesionan a los miembros de un colectivo, en este caso de la sociedad, y nos ayudan a perseverar ante la adversidad y la dificultad. Nos hacen más resilientes, tanto a las personas como a las organizaciones. Nos
permiten actuar de forma consciente, con comportamientos prosociales, acorde con nuestra personalidad y con nuestros principios éticos y morales.
En el 2008, la UNESCO en los documentos sobre el Fondo de la UNESCO para la eliminación del dopaje en el deporte, explica que la base de la eliminación de las conductas antideportivas reside en la educación y la prevención. Una educación basada en los valores que describe el
concepto de deporte limpio (disciplina, liderazgo, inclusión, juego limpio, trabajo en equipo, integridad, pasión, salud). Esta educación es la que nos permite crear una sociedad limpia, una sociedad implicada y consciente de la importancia de las normas y de la necesidad de cumplirlas para una mejor convivencia colectiva.
Las personas somos seres sociales y necesitamos de los demás e iteraccionar con los demás de modo absoluto. Ahora mismo, la situación no lo permite, y nos puede conllevar a experimentar sensaciones de vacío e incluso ansiedad. Pero también está demostrado, que los humanos tenemos gran capacidad de adaptación al cambio. Ahora aprovechamos más que
nunca las nuevas tecnologías para comunicamos. Mientras esperamos poder volver a viajar, salir a cenar o tomar un café al sol en una terraza, nos “video llamamos” y “tele trabajamos”.
“Los valores son las reglas del juego de la vida. Pep Marí”
Berta Folch
Terrassa, 05 de abril de 2020